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Pilotos atrapados en la grieta del automovilismo

Surge una nueva camada de jóvenes talentosos en medio de una guerra silenciosa entre las categorías de ambas veredas, de la ACTC y el ACA.

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Pilotos atrapados en la grieta del automovilismo

Fue un 1-2 simbólico el de Jorge Barrio e Ignacio Montenegro. Tanto en clasificación como en la Carrera 1 del TC2000. Montenegro se convirtió en el poleman más joven de la historia de la categoría, mientras que el bicampeón de la Fórmula Renault 2.0 (ahora Fórmula Nacional) logró su primer triunfo en la categoría desde que es piloto oficial del TGR Argentina.

Asoma una nueva camada de pilotos. Y una nueva corriente también. La sinergia entre el TC2000 y el Top Race (ambas ahora bajo la órbita de Tango Sport Team) potencia la consolidación de jóvenes talentosos que reparten su actividad en pista entre ambas plataformas y sus divisionales.

Las categorías se retroalimentan con sus nacientes figuras del mañana y ya van cosechando sus logros. El ecosistema apuesta, respalda y fortalece a nombres que empiezan a sonar con más frecuencia. Talento joven para pulir en algunos casos. Y también las últimas joyas de la abuela.

Facundo Aldrighetti la semana pasada ganó en el Top Race por primera vez, al igual que Baltazar Leguizamón. Aldrighetti se metió en el Top 10 en las dos carreras del TC2000, con el Corolla del TGRA Junior Team. Nicolás Palau ascendió del Top Race Series a la divisional mayor, y también se lució el viernes en el TC2000 Series, con una nueva victoria en el Sprint.

Lucas Bohdanowicz tuvo su debut triunfal en el Top Race Series, en Centenario, y también pelea en el TC2000 Series. Mateo Polakovich, Matías Capurro, José Malbrán y Emiliano Stang son algunos de los otros protagonistas que le van dando identidad a una vereda del automovilismo, sumándose a una nómina estable de pilotos con figuras top incluidas.

Esta renovación sucede en el medio de una “guerra” silenciosa. Nada nuevo en nuestro automovilismo, pero que recuerda a tiempos de duros enfrentamientos entre la línea de la CDA del ACA y de la ACTC, cuando los pilotos debían elegir de qué lado estar, como a principios del nuevo milenio.

Poco se habla de esta cuestión que está tallando a las categorías autóctonas. La ACTC persuade a “sus” pilotos para que no salten el charco. Con tenacidad, su presidente Hugo Mazzacane no quiere que los pilotos de sus categorías corran en el Top Race o TC2000. Los protagonistas silencian y obedecen por temor a represalias, mientras se ven limitados en sus elecciones.

Como “reconocimiento” reciben subvenciones que ayudan a aliviar los asfixiados presupuestos. Y también hay una fuerte ofensiva de la ACTC para captar a los talentosos o económicamente poderosos pilotos de enfrente. Y a equipos también. El próximo objetivo es ponerle la alfombra roja a Jorge Barrio, con la promesa de saltar directo del TC Mouras al TC.

Del otro lado la oferta no abunda, mientras se intenta recuperar el poder de seducción. Aunque existe una rica historia detrás. Y con una nueva dirigencia con determinación de volver a poner a las categorías de pie y una tendencia que empieza a cambiar. Quizás allí esté la fortaleza que desde la otra orilla se ve como una “amenaza”. Y no quieren dejar ningún margen para que puedan levantar cabeza.

Mientras tanto, un ente rector madre ausente. Un presidente inerte. Carlos García Remohí, el máximo responsable de la CDA del ACA, asiste a eventos internacionales y no camina por los boxes de Argentina. No ordena a este automovilismo sin control. No interviene en problemas de fondo. Ni siquiera se involucra en lo que le compete. No gestiona, no programa, no proyecta, no asiste a una actividad dividida que no deja de dañarse a sí misma.

Los nuevos talentos van camino a quedar de un lado u otro de la grieta. Amedrentados. Los más jóvenes asustados por su futuro profesional. Los más experimentados sometidos desde hace tiempo, y con el objetivo claro de cuidar sus fuentes de trabajo. Nadie se anima a hablar en medio de esa “tiranía”.

El Top Race volvió a ser una gran opción para los pilotos, que con menos de la mitad del presupuesto le pueden dar continuidad a sus carreras deportivas. El caso de Lucas Granja, Emanuel Pérez Bravo, Oscar Sánchez, Diego Verriello, Kevin Felippo y Federico Montans, que llegaron desde las divisionales de ascenso del TC. O el caso de Exequiel Bastidas y Agustín Lima Capitao que después de un paso fugaz por las teloneras de la ACTC, volvieron al mundo del TC2000.

Es saludable ver el surgimiento de una nueva camada de pilotos talentosos, que le empieza a dar identidad a un lado de la grieta del automovilismo, mientras muchos no se animan a la rebeldía. Hay una interesante corriente de pilotos para disfrutar y valorar. Solo hay que dejarlos correr, que se desarrollen profesionalmente lejos de las miserias del poder. Ellos son los que fortalecerán al automovilismo del mañana.

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