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Opinión

La contaminación de los lastres

Los lastres adquieren cada vez más influencia en los resultados deportivos. Y no es de ahora, sino desde que llegaron al automovilismo nacionalo. Es hora de pensar mas en el espectáculo y buscar alternativas.

La contaminación de los lastres
La contaminación de los lastres

La definición de la Final de Clase 3 del Turismo Nacional en Buenos Aires fue una muestra más de la necesidad de cambios que tiene el automovilismo argentino en sus formatos y reglamentos deportivos. Esta vez le tocó al TN, pero no es la primera vez, ni será la última en la que carreras de autos se definan con un resultado tergiversado por las necesidades de los protagonistas. En este caso, la necesidad de no sumar más kilos en la última fecha para definir un campeonato. El sistema de lastres nuevamente influyó directamente en el resultado forzado, como ya había ocurrido antes en esta misma temporada.

Pasó también en el TC2000, sin llegar al extremo del TN, pasa en el Turismo Pista aunque moderado, y pasó desde siempre con los sistemas de lastres. Rebobinando hasta la aplicación rudimentaria que hizo el TC en épocas de Juan María Traverso que fue el primero el levantar deliberadamente para no subir al podio y por ende no cargar los kilos que debían poner en sus autos los victoriosos (en ese momento eran 30, 20 y 10 kilos para los tres primeros) y el negocio era salir cuarto.

El problema de los lastres no es de ahora. Lo que ocurre es que se está agravando en la influencia cada vez mayor que tiene en el desarrollo de un espectáculo deportivo.

Si bien los lastres en TC2000 y TN tienen diferente reglamentación, en el fondo el problema es el mismo: crear una paridad ficticia en base a castigo a los que mejor andan, y ese castigo son los kilos. Por eso nadie quiere ser "castigado"...

En TC2000 el lastre de este año fue criticado por los principales referentes, en TN también, y además fue letal en definiciones de carreras con las consecuentes críticas.

Los pilotos y los equipos se encuadran en el reglamento y hacen lo mejor que pueden sus cuentas y aplican sus estrategias. Pueden salir bien o mal, pero siempre mirando en su propio resultado y no en el daño que puede causar en el espectáculo. En definitiva en los años 90, Traverso hacia lo que más le convenía para ser campeón, y ni le importaba si quedaba bien o mal levantar y si la gente se enojaba. Lo mismo se puede inferir con el caso de Leonel Pernía y Jonathan Castellano en el TN en Buenos Aires. 

Lo que sí queda claro es que los sistemas de lastre en los reglamentos terminan cambiando resultados y dañando el "purismo" que varios pilotos piden, aunque no tienen muchas opciones en el momento de salir a correr.

La semana anterior planteamos que el sistema de descartes en el desarrollo de los campeonatos ya caducó. En estas horas es necesario que las categorías revean sus sistemas reglamentarios con los lastres, y en todo caso morigerarlos o controlarlos para que sucesos como los que hemos vivido en estos últimos tiempos no vuelvan a espantar a los incondicionales seguidores del automovilismo. 

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