Límite de Pista
La nueva OPEP verde: el mapa emergente del hidrógeno y los combustibles sintéticos
La transición energética no elimina la geopolítica: la transforma. A medida que el hidrógeno verde y los combustibles sintéticos ganan protagonismo, un nuevo grupo de países busca ocupar el lugar que hoy tienen los grandes exportadores de petróleo y gas. Recursos renovables abundantes, costos competitivos y acceso a puertos definen el tablero de lo que algunos ya llaman la “OPEP verde”.
De los hidrocarburos al sol y el viento
En el mundo de los combustibles verdes, el recurso estratégico ya no es el subsuelo, sino la energía renovable barata y abundante. Producir hidrógeno verde o e-fuels requiere enormes volúmenes de electricidad limpia, agua y capacidad logística. Por eso, los países mejor posicionados no son necesariamente los más industrializados, sino aquellos con altos factores de carga solar o eólica y grandes extensiones disponibles.
Estudios internacionales coinciden en que solo un grupo reducido de países podrá producir hidrógeno verde a costos inferiores a USD 2 por kilo hacia 2030, umbral clave para competir en mercados globales.
Los candidatos a exportadores
Medio Oriente reconvertido
Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Omán buscan replicar su rol energético histórico. Con sol abundante, capital disponible y experiencia exportadora, ya desarrollan megaproyectos de hidrógeno y amoníaco verde orientados a Europa y Asia. La apuesta es clara: exportar moléculas limpias en lugar de barriles.
Australia y Chile: renovables a escala continental
Australia combina eólica y solar de clase mundial con cercanía a los mercados asiáticos. Chile, en tanto, destaca por la radiación solar del norte y los vientos constantes de la Patagonia, condiciones que lo posicionan entre los productores más competitivos del planeta. Ambos países planean exportar hidrógeno, amoníaco y e-fuels.
África del Norte: la vecindad estratégica de Europa
Marruecos y Egipto emergen como piezas clave del abastecimiento europeo. Su proximidad geográfica reduce costos logísticos y facilita acuerdos a largo plazo. Además, la Unión Europea ve en la región una oportunidad para diversificar su dependencia energética.
América Latina: potencial aún subexplotado
Brasil, Argentina y Uruguay cuentan con recursos renovables significativos y capacidades industriales, pero enfrentan desafíos de financiamiento, estabilidad regulatoria e infraestructura. Si logran resolverlos, podrían sumarse al club exportador hacia el final de la década.
Combustibles sintéticos: el valor agregado
Más allá del hidrógeno, algunos países apuntan a exportar combustibles sintéticos: metanol verde, amoníaco o e-fuels líquidos. Estos productos son más fáciles de transportar y encajan mejor en la infraestructura existente, aunque requieren procesos adicionales y mayores inversiones.
Aquí, la ventaja será para quienes puedan integrar toda la cadena, desde la generación renovable hasta la síntesis química y la logística portuaria.
¿Una OPEP verde?
A diferencia del petróleo, el hidrógeno verde no es un recurso escaso por naturaleza, sino intensivo en capital y planificación. Esto dificulta la formación de un cartel clásico. Sin embargo, un grupo reducido de países podría concentrar la oferta exportable y ejercer influencia sobre precios, estándares y flujos comerciales.
Conclusión: nueva energía, viejas tensiones
La transición energética no elimina las asimetrías globales: las redefine. El surgimiento de una “OPEP verde” no será una copia del pasado, pero sí un recordatorio de que la energía sigue siendo poder. En la próxima década, el liderazgo no se medirá solo en reservas fósiles, sino en la capacidad de producir y exportar combustibles limpios a gran escala. Y esa carrera ya empezó.