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A tres años de la muerte de "Tito" Urretavizcaya: su histórico triunfo en Balcarce 1993
Roberto Urretavizcaya fue el ganador de la primera carrera del Turismo Carretera con largada en movimiento. En la siguiente nota, reviví el momento de su victoria en Balcarce 1993.
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Cada 25 de abril, el automovilismo argentino lamenta el fallecimiento de Roberto Urretavizcaya. El oriundo de Chacabuco perdió la vida un día como hoy pero hace tres años, luego de haber permanecido internado por 41 días tras un desafortunado accidente en moto.
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A lo largo de sus 25 años de participación en el Turismo Carretera, “Tito” logró cosechar un total de 10 victorias, pero una de ellas posee un sabor especial. Es que en Balcarce 1993, y con la Chevy #12 del equipo Supertap Chivilcoy, se llevó la primera final de la historia de la categoría en comenzar con largada en movimiento.
Balcarce 1993, una de las victorias más recordadas de “Tito” Urretavizcaya:
El día que Tito Urretavizcaya sorprendió a todos en Rafaela: frenó, apagó el motor y ganó igual
La historia arranca en 2001. En la carrera disputada en la base aeronaval de Punta Indio, Urretavizcaya dominó de punta a punta y se llevó la victoria con su Ford, impulsado por el motor de Juan Antonio De Benedictis.
Pero en la vuelta de honor pasó algo inesperado: Tito llevó el motor al corte en reiteradas ocasiones, algo que no cayó nada bien en el equipo. El propio “Johnny” De Benedictis lo cruzó con un fuerte reto por haber exigido innecesariamente la planta impulsora.
La historia parecía terminar ahí. Pero no.
Cuatro meses y medio más tarde, en Rafaela, Urretavizcaya volvió a liderar con comodidad. Esta vez, a apenas 600 metros de la bandera a cuadros, hizo algo que dejó a todos desconcertados: levantó, frenó el auto, apagó el motor y soltó el volante.
Por un instante, el silencio. Mecánicos corriendo, caras de preocupación y la sensación de abandono.
Hasta que, como si fuera parte de un guion perfecto, volvió a poner en marcha el Ford y cruzó la meta sin problemas, desatando la sorpresa generalizada.
Desde boxes, la reacción no tardó en llegar.
“Es un hijo de puta”, lanzó entre risas y alivio De Benedictis, ya entendiendo la jugada.
Cuando Tito volvió, remató la escena con su sello:
“¿Y Johnny? ¿Ahora qué vas a decir? ¿Cuidé el motorcito o no lo cuidé?”
La respuesta fue tan simple como el momento:
“Sos un aparato, Tito… ¿cómo lo vas a parar antes de llegar?”