Límite de Pista
5G y brecha digital en Sudamérica: despliegue desigual en Brasil, Colombia y Perú
La red 5G promete mayor velocidad, menor latencia y nuevas oportunidades productivas. Sin embargo, en Sudamérica su despliegue es desigual: mientras Brasil acelera su adopción, Colombia y Perú lidian con obstáculos regulatorios, cobertura limitada y brechas rurales que profundizan la desigualdad digital.
Brasil: liderazgo con cobertura urbana, brecha rural persistente
En Brasil, la subasta de espectro 5G realizada en noviembre de 2021 marcó un hito: operadores como Vivo (Telefónica Brasil), Claro Brasil y TIM Brasil adquirieron licencias en bandas bajas, medias y altas, desembolsando más de 8 500 millones de reales y comprometiéndose a desplegar infraestructura 5G a lo largo del país.
A mayo de 2025, la cobertura 5G alcanzaba cerca del 63 % de la población, con más de 17 000 sitios activos y casi 20 millones de conexiones 5G, un avance notable frente al resto de la región.
Sin embargo, la presencia de 5G fuera de las grandes ciudades todavía es limitada. Aunque la banda de 26 GHz ha sido asignada para despliegues urbanos de alta capacidad, la densificación de small cells y estaciones rurales sigue siendo insuficiente para cerrar la brecha digital en áreas remotas.
Colombia: avance inicial con desafíos de competencia
Colombia licitó espectro 5G en la banda de 3,5 GHz a fines de 2023, adjudicando bloques de 80 MHz a cuatro operadores: Claro, WOM, Telecall y el consorcio Tigo-Movistar.
El despliegue ha progresado, pero de forma desigual: según datos del regulador, al cierre de 2024 había unos 1 167 sitios 5G operativos en 22 ciudades, lo que representa menos del 4 % de la infraestructura móvil total, aún dominada por redes 4G.
Claro lidera con más del 80 % de las estaciones activas, mientras que otros operadores enfrentan obstáculos financieros y administrativos. El caso de Telecall —que llegó a enfrentar sanciones por incumplir pagos del espectro— ilustra las tensiones del mercado emergente.
La cobertura urbana es más robusta: en Bogotá, por ejemplo, Claro reporta más del 30 % de penetración de 5G en capitales municipales, pero fuera de los núcleos más poblados la presencia de la tecnología sigue siendo limitada.
Perú: despliegue incipiente y obstáculos regulatorios
En Perú, el 5G comercial avanza con paso más lento. La asignación de espectro específico —particularmente en bandas claves como 3,5 GHz y 26 GHz— ha sufrido retrasos administrativos y evaluaciones previas, lo que ha postergado licitaciones decisivas para el despliegue de redes 5G autónomas (SA).
Mientras tanto, los operadores han ofrecido servicios identificados como “5G” basados en infraestructura 4G existente (estándar NSA), lo que limita el potencial real de la nueva tecnología y se traduce en cobertura mayormente urbana y penetración marginal a nivel nacional.
Según estimaciones de la industria, la cobertura 5G en Perú apenas supera el 15 % de la población, concentrándose en ciudades como Lima, Arequipa y Trujillo.
En respuesta, el gobierno peruano ha propuesto modelos para asignar espectro sin costo a cambio de compromisos de inversión y cobertura en zonas rurales, buscando acelerar el despliegue y reducir la desigualdad digital.
Brecha digital: debate pendiente
Aunque 5G promete mayores velocidades y soporte para aplicaciones industriales y de IoT, su avance desigual acentúa brechas existentes. En Brasil, la cobertura urbana avanza pero las zonas rurales quedan rezagadas. Colombia enfrenta un mercado competitivo pero con despliegue limitado, y Perú todavía no ha consolidado una base sólida de espectro y redes 5G verdaderas.
La adopción plena de 5G —con bandas autosuficientes, densificación de infraestructura y expansión rural— requiere políticas públicas robustas, incentivos para inversión y regulaciones que impulsen competencia efectiva en toda la región. Solo así este salto tecnológico podrá traducirse en desarrollo productivo y conectividad inclusiva para millones de sudamericanos.
