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La aventura argentina en Daytona hace 25 años

Se cumplen 25 años de la epopeya de un grupo de ocho pilotos en Daytona cuando compitieron en las 24 Horas de 1993. Fue una iniciativa de la ACTC con apoyo de sponsors nacionales que dieron forma a una excursión que homenajeó a Roberto Mouras. Los dos autos llegaron al final y la experiencia fue inolvidable. Te contamos en primera persona cómo fue aquella aventura y algunas anécdotas de aquella participación internacional que muchos pilotos actuales quieren repetir.
La aventura argentina en Daytona hace 25 años
La aventura argentina en Daytona hace 25 años

Terminó la edición 2018 de las 24 horas de Daytona en el óvalo con el máximo peralte y en pocas horas se cumplirán 25 años de la aventura de la ACTC con la 'Misión Argentina, Roberto Mouras' en la histórica competencia de resistencia. Fue en 1983 cuando participó con dos autos y ocho pilotos del Turismo Carretera en la ya histórica fecha del 30 y 31 de enero. Hoy, cuando se habla mucho de la idea de algunos pilotos nacionales de volver al  emblemático autódromo se recuerda con mayor fuerza aquella epopeya con los dos Oldsmobile del equipo de Dale Kreimer que pintados con los colores de la bandera nacional completaron la carrera, no sin sobresaltos, pero con un orgullo gigante y la satisfacción de haber dado en aquel momento un paso enorme para el automovilismo nacional asomando sus narices al mundo. Mi recuerdo como testigo de aquella visita junto con los nueve pilotos siguen imborrables, ya que fue mi primer desafío personal y profesional con Carburando fuera del país, aunque ya tenía el corto entrenamiento de la primera semana de enero cuando también tuve la suerte de participar junto con el grupo en los ensayos extraoficiales con los dos autos.

Un paso adelante de la ACTC

Tras el duro golpe del accidente y muerte de Roberto Mouras en noviembre de 1992 en una carrera en Lobos, la excursión pareció tambalear. Sin embargo la ACTC decidió mantener la idea en homenaje al piloto de Carlos Casares. Para llegar a Daytona fue indispensable la colaboración de Juan Manuel Fangio II ('Juanmanuelito') radicado en aquel país y piloto oficial Toyota en IMSA, de Daniel Urrutia piloto argentino que también participó en aquella carrera como también de Tato Ferrea.
 
 

Los nueve pilotos

La participación en la carrera de 1993 dejó una marca en la ACTC. Fue un logro de la Comisión que en aquellos tiempos presidía Juan Carlos Deambrosi, acompañado entre otros,  por Rubén Gil Bicella, Antonio y Oscar Aventín y Hugo Mazzacane estos últimos estuvieron como pilotos en aquel equipo. Los nueve que viajaron a Miami el 23 de enero en vuelo chárter junto con directivos, pilotos, y un centenar de acompañantes para luego viajar a Daytona Beach para la carrera fueron Oscar Aventín, Fabián Acuña, Eduardo Ramos, Juan Manuel Landa, Emilio Satriano, Jorge Oyhanart, Osvaldo Morresi y Osvaldo López junto con Hugo Mazzacane quien quedó como piloto suplente ante cualquier eventualidad. Iban a correr con dos unidades Oldsmobile Cultass Supreme, que el equipo Kreider Racing Enterprises les alquiló para la ocasió. No era una súper estructura, ni tampoco tenía abundancia de medios para arreglar los inconvenientes que surgían. Muchos problemas fueron solucionados con el ingenio y la capacidad del grupo reducido de argentinos que estuvimos en aquellas pruebas casi en solitario durante cuatro días. Los autos Oldsmobile, modelo Cutlass Supreme, eran impulsados por motores Chevrolet V8 de una potencia estimada en 680 HP , el peso rondaba los 1200 disponiendo de cajas Saenz de 5 marchas y chasis tubular.
 

La carrera de los pilotos argentinos

Los dos autos disponibles eran el 25, estrenado para la carrera que sería para los pilotos Emilio Satriano, Jorge Oyhanart, y los jóvenes Eduardo Ramos y Fabian Acuña. El otro, era el 23 para Osvaldo López, Oscar Aventin, Juan Manuel Landa y Osvaldo Morresi. Hugo Mazzacane quedó como piloto suplente.

En la clasificación, el auto 25 conducido por Oyhanard, Satriano, Acuña y Ramos ocupó el lugar 35, mientras que el 23, al mando de Aventín, Landa, Morresi y López terminó 27. Ya en la competencia final, la dureza de la prueba se reflejo en los distintos problemas que sufrieron las unidades. Pero los inconvenientes mecánicos no pudieron detener el andar de los “teceístas”. El vehículo 25 cruzó la meta en el puesto 25 a 198 vueltas del trío ganador, conformado los “yankees” PJ Jones, Rocky Morán y Marcos Dismore, con un Toyota Eagle. En tanto, el 23 culminó en la posición 35 a 273 giros de la tripulación vencedora.
 

Recuerdos de la fría noche en Daytona

Pleno invierno y la experiencia inédita del numeroso grupo de argentinos en Miami primero y en Daytona luego. Fue una carrera terriblemente dura para el equipo de los argentinos con  Kreider. Los autos no eran muy rápidos, ni tampoco frágiles pero ante cualquier contratiempo, sea mecánico o de puesta a punto no llegaban las soluciones fáciles y el equipo se enredaba en sus laberintos. Muchas veces, el ingenio, la práctica, el entrenamiento ante situaciones imprevistas y las ganas de los argentinos pudieron más que la frialdad y el pesimismo de los americanos ante una adversidad. Fue el mismísimo Jorge Oyhanart piloto, por ejemplo, uno de los mejores mecánicos que tuvo el team, cuando en la madrugada uno de los autos tuvo serios problemas. Se solucionaron y las dos tripulaciones pudieron llegar. La potente luz de la cámara de televisión del recordado 'Chango' de Canal 9 que estuvo junto con Enrique Moltoni, fue clave para iluminar los trabajos de Oyhanart en los autos, por citar alguna situación casi desopilante y llena de tensión.
Hugo Viola también formó parte del equipo. Recuerdo que tras finalizar el primer turno de la noche de Fabián Acuña en el auto 25 (con Ramos y Oyhanart) Hugo acompañó al de Tandil hasta el Motorhome para cenar y dormir algunas horas. Acuña había cedido su lugar a Emilio Satriano, y el de Chivilcoy si bien había entrenado a principios de enero, había probado antes de la carrera de día y de noche, en ese momento en ritmo de carrera no duró mucho arriba del auto y sorpresivamente entró a boxes a las pocas vueltas de haber salido en su turno. Se había descompuesto por la altísima velocidad en los duros peraltes de los curvones. No se pudo adaptar y las náuseas y luego vómitos lo obligaron a entrar a los boxes. ¿Qué se podía hacer?, Ramos y Oyhanart estaban en descanso y Acuña recién terminaba su larga sesiòn de casi tres horas. La solución con Gil Bicella en la misma calle de boxes casi desesperado fue ir a buscar a Acuña antes que empiece a cenar y dormir y que siga hasta que se reponga Satriano. Y así fue. Tuve en ese momento la misión de buscarlo a Viola y luego juntos ir a convencerlo a Acuña para que continúe en el auto. Mientras, en los boxes Satriano trataba de reponerse y en el auto limpiaban lo mejor que podìan para que se siente el reemplazate del piloto descompuesto. Fue Acuña nomás quien se volvió a subir en el Oldsmobile y la carrera siguió con el piloto de Tandil manejando otra vez...
 

Mirada a la distancia

Fue una epopeya. No por los resultados deportivos, sino por el desafío que pudo resolver la ACTC y su dirigencia en un mundo totalmente desconocido y en el que pudo hacer pié con un muy buen trabajo de planificación y logística. Dirigentes de la talla de Deambrosi y Gil Bicella, por ejemplo, brillaron al frente de aquel grupo trabajando codo a codo con todos los integrantes de aquella Misión. Sin diferencias, sin discrepancias, sin perder el equilibrio en momentos difíciles y con toda la emoción contenida en el  momento del final, cuando los dos autos argentinos llegaron juntos y casi a la par, en las 24 horas de aquel 1993.
Ojalá se repita. Y que se siga hablando de volver a vivir una experiencia similar.

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