Noticias de hoy

F1: Alpine acompañó a Colapinto con un firme mensaje tras el GP de Países Bajos

Carburando

Opinión

F1: cuando defender a Franco Colapinto termina ayudando a la FIA

Las sanciones al argentino en Zandvoort se ajustaron al reglamento, pero fueron excesivas. Los ataques de algunos fanáticos contra los comisarios desviaron la discusión y le permitieron a la FIA evitar el debate de fondo.

F1: cuando defender a Franco Colapinto termina ayudando a la FIA
F1: cuando defender a Franco Colapinto termina ayudando a la FIA

Franco Colapinto perdió dos veces en Zandvoort. Primero perdió la posibilidad de pelear por los puntos debido a un pase y siga que lo mandó al fondo del pelotón. Después perdió algo igualmente valioso: la posibilidad de que se discutiera seriamente si semejante castigo estaba realmente a la altura de la infracción.

Leer además: Se cumplen 35 años del debut de Michael Schumacher en la F1: el día que comenzó la leyenda

Esa segunda derrota no se produjo en la pista ni fue responsabilidad suya. Ocurrió en las redes sociales, cuando una discusión deportiva atendible quedó sepultada bajo acusaciones de persecución, insultos y amenazas contra los comisarios de la FIA.

Colapinto había realizado una gran largada en el Gran Premio de Países Bajos. Superó a los dos Audi y llegó a la última parte de la vuelta peleando con Yuki Tsunoda. Entonces se produjo el accidente de Max Verstappen y aparecieron las dobles banderas amarillas. El argentino completó el adelantamiento sobre el japonés y los comisarios le aplicaron un pase y siga.

Colapinto explicó que la señalización apareció muy tarde, cuando la maniobra ya estaba prácticamente terminada. También señaló que, con la pista húmeda, en pleno peralte y con varios autos agrupados, frenar violentamente podía resultar más peligroso que seguir adelante. Su planteo no fue que la norma no existiera. Lo que reclamó fue que quienes deben interpretarla consideraran el contexto.

Leer además: F1: la justificación que utilizaron los Comisarios Deportivos para elevar la sanción a Colapinto

Ahí está el verdadero debate. Los comisarios no son una fotocopiadora del reglamento. Su función no consiste solamente en comprobar que ocurrió una infracción y buscar el castigo correspondiente en una tabla. También deben evaluar la gravedad, la intencionalidad, el eventual beneficio obtenido y las condiciones en las que sucedió el hecho. De lo contrario, para repartir sanciones alcanzaría con un algoritmo. Y hasta sería más barato.

La decisión fue consistente: Arvid Lindblad recibió el mismo pase y siga por una infracción semejante. Ese dato resulta importante porque desarma la teoría de una campaña contra Colapinto o contra los argentinos.

Pero que el castigo haya sido igual para dos pilotos no significa necesariamente que haya sido justo. También es posible que los comisarios hayan sido desproporcionadamente severos con ambos. La uniformidad evita el favoritismo, pero no corrige una mala escala de sanciones.

Leer además: F1: ¡ATENCIÓN! Se confirmó una dura sanción para Antonelli de cara al GP de Italia en Monza: ¿A qué se debe?

Imagen

Un pase y siga destruye cualquier carrera. En este caso, además, la prueba fue detenida inmediatamente con bandera roja. El reglamento debería ofrecer una respuesta más flexible para situaciones de ese tipo: devolver la posición, reordenar al piloto detrás del rival al que superó o aplicar una penalización que no lo condene automáticamente. La seguridad debe ser defendida con firmeza, pero firmeza no es sinónimo de rigidez.

Colapinto recibió luego otros diez segundos por no reducir de manera perceptible ante una bandera amarilla simple. Los propios comisarios aclararon que la infracción no había sido peligrosa ni grave, pero igualmente le sumaron un punto de penalización a los dos que ya había recibido por el adelantamiento. El saldo de Zandvoort fue demoledor: dos castigos, tres puntos en la Superlicencia y una carrera arruinada.

Después llegaron los mensajes contra los integrantes del colegio de comisarios. Insultos, ataques personales y amenazas. No fueron todos los argentinos ni representan a toda la hinchada de Colapinto. Sería tan injusto generalizar como afirmar que la FIA sanciona a un piloto por su nacionalidad. Pero fue una minoría suficientemente ruidosa como para provocar una intervención de la entidad.

Imagen

Leer además: F1: "La penalización fue extrema", Lindblad bancó a Colapinto y apuntó contra los Comisarios de la FIA

La FIA hizo lo que correspondía: condenó el hostigamiento y recordó que discrepar con una decisión deportiva jamás puede justificar amenazas o ataques personales. En eso no hay lugar para los matices. La pasión no es una licencia para maltratar personas.

El problema es que aquella reacción, necesaria y correcta, también desplazó el eje de la discusión. La FIA defendió a sus oficiales afirmando que habían aplicado sanciones de acuerdo con el reglamento. No explicó si el pase y siga había sido proporcional a la falta, si la señalización permitió una reacción segura ni si el sistema necesita herramientas más flexibles para resolver situaciones excepcionales.

No hace falta imaginar una maniobra comunicacional. El efecto fue evidente: la FIA pasó de tener que explicar un castigo discutible a ocupar el lugar moralmente cómodo de víctima del abuso. Quienes pretendían defender a Colapinto terminaron entregándole la mejor salida posible.

No es la primera vez que sucede algo parecido alrededor del argentino. Jack Doohan, Yuki Tsunoda, Esteban Ocon y sus entornos ya quedaron expuestos a distintas oleadas de hostigamiento. El propio Colapinto pidió en otras oportunidades que sus seguidores actuaran con respeto. Esa conducta de una parte de la hinchada no solo perjudica a quienes reciben los ataques. También empieza a convertirse en un problema para la imagen del piloto que dicen defender.

Imagen

Colapinto no necesita custodios digitales dispuestos a librar una guerra después de cada toque, desperfecto mecánico o decisión de los comisarios. Necesita que sus actuaciones sean analizadas con datos y que las injusticias, cuando existan, sean señaladas con precisión. Una crítica sustentada resulta mucho más incómoda para la FIA que diez mil insultos. El insulto se bloquea, se denuncia y permite cerrar filas. Un argumento sólido exige una respuesta.

Leer además: F1: "Lo di todo, seguimos empujando", el mensaje de Colapinto tras el GP de Países Bajos

Dos verdades pueden convivir. La FIA tiene razón al condenar las amenazas y puede seguir estando equivocada en la manera en que impartió justicia deportiva en Zandvoort. Del mismo modo, Colapinto puede haber infringido la letra del reglamento y haber recibido por ello un castigo exagerado.

Defenderlo no es gritar que existe una campaña contra la Argentina. Es reclamar que la aplicación de una norma contemple la gravedad, el contexto y las consecuencias. También es impedir que una minoría transforme cada discusión deportiva en una batalla nacionalista que finalmente termina perjudicando al propio piloto.

Imagen

En Zandvoort, el pase y siga sacó a Colapinto de la pelea por los puntos. Después, el fanatismo sacó de pista la discusión sobre la justicia de esa sanción. La FIA se quedó con la última palabra no porque hubiera explicado mejor su decisión, sino porque algunos eligieron gritar más fuerte que la pregunta.

Cuando el insulto entra en escena, el debate abandona la pista.

Recibir mas informacion sobre
F1: cuando defender a Franco Colapinto termina ayudando a la FIA

Lo mas leído

TC2000

Ver todas

MotoGP

Ver todas

TCR South America

Ver todas

Internacionales

Ver todas

Turismo Nacional

Ver todas

Córdoba Pista

Ver todas

Sport Prototipo

Ver todas