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Hasta en Perú idolatran al Rastrojero de Blangino

”La gente me sigue en todos lados porque sabe que esto es a pulmón”, comenta Blangino junto al Rastrojero, que no conoce de fronteras. Mirá la entrevista.
Hasta en Perú idolatran al Rastrojero de Blangino
Hasta en Perú idolatran al Rastrojero de Blangino

No tiene comunity manager. Tampoco nadie refleja en las redes sociales ni reproduce para la prensa su andar por el desierto. Pero su popularidad se multiplica a medida a medida que se suman los kilómetros. El Rastrojero de José Blangino deja su huella en el Dakar 2018. El vehículo más seguido en la Argentina, también gana adeptos en Perú, donde la gente espera el paso del particular vehículo amarillo.

“La gente nos sigue porque sabe que todo lo que hacemos, lo hacemos a pulmón. Acá no hay especialistas en nada. No es que yo vengo al campamento y me bajo del auto para que un ejército de mecánicos se aboque al Rastrojero. Somos cinco, nada más. Y todos hacemos de todo”, explica Pipo Blangino, en la tranquilidad del campamento de San Juan de Marcona.

El atardecer acompaña una jornada inolvidable para la tripulación cordobesa y el Rastrojero se acondiciona para la etapa siguiente: “Compré un motor Camaro cero kilómetro en Estados Unidos y el diseño es a ojo, acá no hay computadora ni aire acondicionado”, se ríe el piloto de Monte Cristo.

Tal es la situación amateur de Blangino que sufrió un gran susto con los neumáticos: “Mi contador se confundió en hacer un pago a Francia para que le mandaran las gomas y no llegaron. Así que en Perú conseguí estas para la arena y son un espectáculo. No hay que por bien no venga”, exclamó Blangino.

“Los peruanos me preguntan de dónde proviene el Rastrojero. Y yo les explico. Es un vehículo argentino que se hacía en Córdoba. Lo utilizaban los laburantes. En la época en que salieron las F100 con esa plata te comprabas diez de estos. Es un vehículo noble, legendario y económico. Por eso es tan querido. Y les digo que en el interior de la Argentina hay un montón aún dando vueltas”, dijo con orgullo.

Blangino celebró el cumpleaños de 15 de su hija y al día siguiente se fue a Lima en su pequeño tráiler. Fueron 4000 kilómetros que compartieron entre los cinco: “De la gran fiesta de mi hija, pasé Año Nuevo en una estación de servicio en Perú. Una pareja de gente mayor nos vio y nos invitó a brindar con ellos. Todo muy modesto. Y seguimos viaje hasta Lima”.

El Rastrojero sigue escribiendo su historia. Sin aparatos de prensa ni estrategias de comunicación, Blangino y ese vehículo tan noble aumenta su ilusión día a día, con el gran objetivo de llegar a Córdoba, el 20 de enero, para festejar con su gente.

 


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