Límite de Pista
Salud y bienestar: la guía definitiva para disfrutar de la playa este verano
El aumento de la radiación UV y las altas temperaturas exigen un cambio en nuestros hábitos playeros. Claves para proteger la piel, evitar el golpe de calor y entender que el bronceado saludable es, ante todo, un bronceado responsable.
El ritual de extender la lona frente al mar es, para muchos, el momento más esperado del año. Sin embargo, lo que empieza como una tarde de relax puede terminar en una guardia médica si no se respetan las señales del cuerpo y del entorno. Hoy, tomar sol ya no es simplemente "echarse a descansar"; es una actividad que requiere estrategia.
El factor de protección: más que un número
El primer error común es creer que el protector solar es solo para no "quemarse". La realidad es que la protección actúa contra el daño acumulativo del ADN celular. Los expertos coinciden: menos de FPS 30 no es negociable.
-
La regla de los 30 minutos: El producto debe aplicarse antes de salir de casa. Si lo ponés cuando ya sentís el calor en los hombros, la primera capa de daño ya ocurrió.
-
La frecuencia es la clave: El sudor, la arena y el agua degradan el filtro. Hay que reaplicar cada dos horas, sin excepciones.
-
Zonas olvidadas: Las orejas, el empeine de los pies y la nuca suelen ser las víctimas principales de las quemaduras de segundo grado.
El reloj: tu mejor aliado (o tu peor enemigo)
Existe una franja horaria que deberíamos considerar "prohibida": entre las 10:00 y las 16:00 horas. Durante este período, los rayos ultravioletas caen de forma perpendicular y con una intensidad máxima.
Si estás en la playa en ese horario, la sombrilla no es un escudo total. La arena blanca y el agua reflejan hasta un 25% de la radiación, lo que significa que podés quemarte incluso estando bajo la sombra. La mejor defensa en las horas pico es la fotoprotección física: remeras con filtro UV, sombreros de ala ancha y anteojos de sol con certificación original (los de juguete pueden dilatar la pupila y permitir que entre más radiación al ojo).
Hidratación: por dentro y por fuera
El sol deshidrata de forma silenciosa. Cuando sentís sed, ya estás en la primera fase de deshidratación.
-
Agua mineral: Es fundamental evitar el exceso de alcohol o bebidas con cafeína bajo el sol, ya que actúan como diuréticos y aceleran la pérdida de líquidos.
-
Frutas frescas: Sandía, melón o cítricos son excelentes aliados para recuperar electrolitos.
¿Qué hacer ante una insolación?
Si después de un día de playa sentís dolor de cabeza fuerte, mareos, piel roja y caliente (pero sin sudor) o náuseas, podrías estar ante un golpe de calor. En ese caso, es vital alejarse del sol, aplicar paños fríos en las axilas y cuello, y consultar a un profesional.
Dato clave: El "bronceado exprés" no existe sin daño. La piel se oscurece como un mecanismo de defensa ante una agresión. Un bronceado gradual y protegido dura más tiempo y cuida tu salud a largo plazo.
Disfrutar del mar es un placer necesario, pero la prevención es la diferencia entre un recuerdo inolvidable y una complicación evitable. Este verano, que lo único que te quede de la playa sea la arena en las ojotas.