Turismo Carretera
Jorge Pedersoli y Juan María Traverso: la sociedad que dejó una huella imborrable en el automovilismo
Tras el fallecimiento del histórico motorista, recordamos uno de los vínculos más importantes de su trayectoria: los años de éxitos, campeonatos y fuertes personalidades compartidos con el “Flaco”.
El fallecimiento de Jorge Pedersoli, a los 84 años, dejó de luto al automovilismo argentino y abrió inevitablemente el recuerdo de una trayectoria repleta de éxitos junto a algunos de los pilotos más importantes de nuestro país.
Entre todos ellos aparece Juan María Traverso, con quien Pedersoli construyó durante la década del 90 una de las sociedades más exitosas y recordadas del automovilismo nacional.
La relación entre ambos tuvo como escenario principal al Turismo Carretera, donde el “Flaco” encontró en los motores preparados por Pedersoli una pieza fundamental para protagonizar una etapa dorada.
Traverso regresó con fuerza al TC en 1994, al volante de la recordada Chevy violeta. Un año más tarde, con Alberto Canapino en el trabajo sobre el chasis y Pedersoli en los motores, comenzó un ciclo extraordinario: el piloto de Ramallo se consagró campeón de manera consecutiva en 1995, 1996 y 1997.
Pero probablemente uno de los mayores hitos que compartieron llegó justamente en 1995.
Mientras dominaban en el Turismo Carretera, Pedersoli también se involucró en el proyecto de Traverso dentro del TC2000 con Peugeot. El resultado fue histórico: el “Flaco” terminó aquella temporada como campeón de las dos categorías, convirtiéndose en protagonista de una hazaña que quedó grabada para siempre en el automovilismo argentino.
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Una relación marcada por el éxito y las discusiones
El enorme rendimiento deportivo no significaba que la convivencia fuera sencilla. Traverso y Pedersoli tenían personalidades fuertes, eran exigentes y las discusiones formaban parte del día a día. El propio motorista dejó una frase que años después serviría para definir perfectamente aquella relación: “Al Flaco lo disfrutás entre la butaca y el volante. Después es para sufrir”.
Una expresión que resumía la admiración que Pedersoli sentía por las condiciones conductivas de Traverso, pero también todo lo que significaba trabajar junto a uno de los pilotos más exigentes que tuvo el automovilismo argentino.
Con el paso del tiempo, aquellas discusiones terminaron convirtiéndose en anécdotas. Lo que permaneció fueron los resultados y el enorme respeto profesional construido entre ambos. La sociedad volvió a celebrar en 1999, cuando Traverso obtuvo su sexto y último campeonato de Turismo Carretera, aquella vez con Ford y nuevamente con Pedersoli ligado a la preparación del motor.
Entre Chevrolet, Ford y también el exitoso paso por TC2000, Pedersoli fue una pieza fundamental de algunos de los años más ganadores de Traverso. El propio motorista, al recordar todo lo que consiguieron juntos, alguna vez lo resumió con una frase sencilla pero contundente: “En cinco años el Flaco ganó siete campeonatos. Algo hicimos”.
Hoy, tras la partida de Jorge Pedersoli, aquel vínculo vuelve a ocupar un lugar especial dentro de su enorme legado. Dos nombres fundamentales del automovilismo argentino que compartieron victorias, títulos, discusiones y una etapa que quedó para siempre en la historia.
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