Límite de Pista
Las ciudades argentinas que más avanzan en movilidad sustentable
La transición hacia una movilidad con menos emisiones ya se observa en distintas ciudades argentinas. Bicicletas públicas, ciclovías, colectivos eléctricos, trolebuses, Metrotranvía y sistemas digitales comienzan a cambiar la forma de viajar. Buenos Aires, Rosario, Mendoza y Córdoba aparecen entre los principales casos, aunque con estrategias y niveles de desarrollo diferentes.
Durante décadas, el crecimiento urbano argentino estuvo acompañado por una mayor dependencia del automóvil y de los combustibles fósiles. Ahora, las ciudades comienzan a incorporar alternativas que buscan reducir emisiones, mejorar la eficiencia del transporte y recuperar espacio público para peatones y ciclistas.
La movilidad sustentable no implica solamente reemplazar colectivos diésel por eléctricos. También incluye transporte público eficiente, infraestructura para bicicletas, integración entre diferentes medios y herramientas digitales que permitan planificar mejor los desplazamientos.
Buenos Aires apuesta por la electromovilidad
La Ciudad de Buenos Aires avanzó en los últimos años con una estrategia que combina transporte público, infraestructura y nuevas tecnologías. En abril de 2025 comenzó a funcionar la primera línea de colectivos 100% eléctricos de la Ciudad, con un recorrido entre Retiro y Parque Lezama. Los vehículos tienen capacidad para aproximadamente 20 pasajeros y fueron incorporados como parte del Sistema Integrado de Movilidad Urbana.
El plan porteño también contempla una transición hacia la electromovilidad y la incorporación de tecnología para mejorar la integración de los distintos medios de transporte.
El desafío para Buenos Aires es trasladar estas experiencias piloto a una escala mayor. Una flota eléctrica requiere infraestructura de carga, capacidad adicional de la red eléctrica y planificación de recorridos, además de inversiones importantes.
Rosario: bicicletas y reconversión eléctrica
Rosario tiene uno de los desarrollos más consolidados del país en movilidad activa. La ciudad cuenta con 92 estaciones de bicicletas públicas y registró 75.802 viajes durante junio de 2026, según sus datos abiertos. El sistema acumuló casi un millón de viajes en el período julio de 2025-junio de 2026.
La estrategia no se limita a las bicicletas. Rosario también avanza con la reconversión eléctrica de la línea K, mediante un proyecto conjunto entre la empresa pública Movi Rosario, la Universidad Nacional de Rosario y empresas locales. El objetivo es transformar unidades diésel para que funcionen con propulsión eléctrica.
Además, el plan climático municipal contempla ampliar la red de ciclovías, incorporar tecnologías más limpias al transporte público y promover nuevos modos como bicicletas con pedaleo asistido y monopatines eléctricos.
Mendoza: un modelo intermodal
Mendoza desarrolló una estrategia diferente: combinar Metrotranvía, colectivos eléctricos, unidades a GNC y bicicletas públicas dentro de un sistema integrado.
El Metrotranvía constituye uno de los principales ejes del Área Metropolitana, mientras que el sistema biciTRAN amplió su presencia en distintos departamentos. Al cierre de 2024 contaba con 88 estaciones y más de 550 bicicletas activas, con más de 125.000 usuarios registrados y más de 280.000 viajes acumulados. Durante ese año, el sistema evitó, según estimaciones oficiales, unas 18 toneladas de CO₂ equivalente.
La provincia también cuenta con colectivos eléctricos y a GNC y proyecta extender el Metrotranvía hacia el aeropuerto y Luján de Cuyo.
Córdoba acelera con bicicletas públicas
Córdoba también comenzó a construir una red de movilidad alternativa. Su sistema Bici CBA superó en abril de 2026 los 120.000 usuarios registrados y 288.702 viajes, con más de 300.000 kilómetros recorridos desde su lanzamiento en 2023.
La ciudad también trabaja en la ampliación de la infraestructura ciclista. Su Plan de Metas 2024-2027 establece como objetivo incrementar en 20% los kilómetros interconectados de ciclovías.
A esto se suman corredores urbanos que incorporan bicisendas y mejoras para peatones, además de una estrategia metropolitana para extender el uso de bicicletas eléctricas.
El desafío es integrar y no solamente electrificar
Los casos muestran que la movilidad sustentable tiene diferentes caminos. Buenos Aires apuesta especialmente por la electrificación; Rosario combina bicicletas y reconversión de unidades; Mendoza construyó un esquema intermodal alrededor del Metrotranvía; y Córdoba desarrolla bicicletas públicas e infraestructura ciclista.
Pero la transición enfrenta obstáculos comunes: financiamiento, infraestructura, seguridad vial, calidad del transporte público y coordinación entre municipios.
La clave estará en lograr que las alternativas sostenibles no sean solamente complementarias, sino capaces de competir con el automóvil particular en tiempo, costo, comodidad y accesibilidad.
Argentina ya tiene ciudades que funcionan como laboratorios de esta transformación. El próximo paso será ampliar las experiencias exitosas y conectarlas dentro de sistemas de movilidad capaces de reducir emisiones sin resignar eficiencia. La ciudad sustentable no será la que tenga más vehículos eléctricos, sino aquella que consiga que sus habitantes necesiten utilizar cada vez menos el automóvil para desplazarse.
