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Internet de las Cosas: los sensores que permiten reducir el desperdicio de agua y energía
El Internet de las Cosas (IoT) comienza a transformar la gestión de recursos en industrias, edificios y ciudades argentinas. Sensores de caudal, presión, temperatura y consumo eléctrico permiten detectar pérdidas, anticipar fallas y tomar decisiones en tiempo real. El desafío es convertir esos datos en ahorro concreto y acelerar su adopción en empresas.
Durante años, muchas empresas supieron cuánto gastaban en agua o electricidad, pero no necesariamente dónde, cuándo y por qué se producía ese consumo. La expansión del Internet de las Cosas empieza a modificar esa situación mediante dispositivos capaces de medir procesos permanentemente y enviar la información a plataformas digitales.
El concepto combina sensores, conectividad y sistemas de procesamiento para transformar variables físicas en datos. En Argentina, el INTI trabaja en aplicaciones de IoT vinculadas con la industria 4.0, la eficiencia energética y el uso racional del agua.
La importancia de esta tecnología radica en que permite pasar de una gestión basada en estimaciones a otra sustentada en información en tiempo real.
Detectar una pérdida antes de que se convierta en un problema
En una red de agua industrial, un sensor de caudal puede registrar de manera continua cuánto líquido circula por una cañería. Si el consumo aumenta sin que exista un cambio equivalente en la producción, el sistema puede detectar una anomalía que podría indicar una fuga, una válvula defectuosa o un funcionamiento ineficiente.
El INTI desarrolló experiencias con sensores de caudal conectados mediante IoT para registrar información y enviarla a servidores en la nube. Los datos permiten analizar el comportamiento del sistema y evaluar su eficiencia.
La misma lógica puede aplicarse a redes de distribución de agua, sistemas de riego, plantas industriales y edificios.
Medir la energía en tiempo real
El potencial también es importante en el consumo eléctrico. Una empresa puede instalar sensores y medidores inteligentes en diferentes sectores de una planta para conocer cuánta electricidad utiliza cada línea de producción y en qué momento se concentra la demanda.
El INTI desarrolló un sistema IoT de medición de energía eléctrica que permite registrar datos y analizarlos prácticamente en tiempo real. El objetivo es establecer líneas de base de consumo y disponer de información para realizar estudios de eficiencia energética.
Esto permite identificar equipos que consumen más de lo esperado, detectar consumos fuera del horario productivo y analizar cómo determinadas modificaciones afectan el gasto energético.
Del dato a la automatización
La evolución del IoT no se limita a observar lo que ocurre. Cuando los sensores están conectados con sistemas de control, los datos pueden activar respuestas automáticas.
Un sistema de climatización, por ejemplo, puede regular su funcionamiento de acuerdo con la temperatura y ocupación de un espacio. En una instalación hidráulica, una variación anormal de presión puede generar una alerta. En una fábrica, sensores instalados sobre motores pueden detectar cambios que anticipen una falla.
El INTI también trabaja en tecnologías inalámbricas para IoT como LoRaWAN y NB-IoT, que permiten conectar dispositivos de bajo consumo en aplicaciones donde no resulta práctico utilizar conexiones tradicionales.
Agua: reutilizar también requiere medir
La tecnología puede acompañar estrategias de economía circular. Un ejemplo desarrollado por el INTI es Aqua Retorna, un sistema para reutilizar aguas grises.
El prototipo incorporó sensores IoT capaces de medir caudal instantáneo, acumulado y descargas. La información era enviada mediante Wi-Fi a un servidor web para analizar cuánto líquido podía reutilizarse y evaluar la eficiencia del sistema.
La medición resulta fundamental: sin conocer cuánto agua entra, cuánto se recupera y cuánto se consume, resulta difícil determinar si una solución realmente genera ahorro.
El desafío: que los sensores produzcan ahorro
Instalar sensores no garantiza por sí mismo una reducción del consumo. El verdadero beneficio aparece cuando la información se utiliza para modificar procesos, reparar pérdidas, automatizar equipos o cambiar hábitos de operación.
También existen obstáculos relacionados con la inversión inicial, la conectividad, la integración de diferentes dispositivos y la capacitación del personal. Para las pequeñas y medianas empresas, estos factores pueden determinar la velocidad de adopción.
Sin embargo, la expansión del IoT abre una oportunidad concreta. Cada litro de agua y cada kilovatio-hora pueden transformarse en información medible, y esa información permite tomar decisiones mucho más precisas.
En un escenario de mayores exigencias ambientales y presión sobre los costos productivos, el Internet de las Cosas puede convertirse en una herramienta clave para que las empresas argentinas pasen de simplemente conocer cuánto consumen a saber exactamente dónde desperdician recursos y cómo evitarlo.
