Fórmula 1
F1: un auto en llamas, un piloto corriendo y un desenlace completamente inesperado
Este 13 de agosto se cumplen 31 años de una de las escenas más insólitas que dejó la Fórmula 1, con Taki Inoue como protagonista.
La Fórmula 1 cuenta con innumerables momentos que quedaron grabados en su historia, aunque pocos fueron tan insólitos como el que se produjo hace exactamente 31 años en el circuito de Hungaroring.
El 13 de agosto de 1995 se disputó el Gran Premio de Hungría, décima fecha de aquella temporada. La victoria quedó en manos de Damon Hill, quien encabezó un 1-2 de Williams junto a David Coulthard, mientras que Gerhard Berger completó el podio con Ferrari.
Sin embargo, uno de los episodios más recordados de aquella carrera ocurrió lejos de la pelea por la victoria y tuvo como protagonista al japonés Taki Inoue.
El piloto de Footwork-Hart debió abandonar después de completar apenas 13 vueltas. Su monoplaza comenzó a incendiarse y, al observar la situación, Inoue decidió bajar del auto y colaborar para apagar las llamas.
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El insólito accidente de Taki Inoue en la Fórmula 1
Mientras intentaba conseguir un matafuego y regresar hacia su auto, Inoue quedó en la trayectoria del vehículo médico que se dirigía al lugar del incidente. El coche lo impactó a baja velocidad y el japonés terminó dando una espectacular caída sobre el césped.
Afortunadamente, la situación no tuvo consecuencias graves para el piloto. La propia Fórmula 1 incluyó posteriormente el episodio entre los momentos más memorables de la historia del Gran Premio de Hungría.
La particular escena se transformó con el paso del tiempo en una de las imágenes más curiosas que dejó la máxima categoría y, 31 años después, continúa siendo recordada como uno de los accidentes más insólitos de la F1.
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