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La disputa judicial entre Ricardo Juncos y Brad Hollinger pone en riesgo el futuro del equipo en IndyCar

La pelea por el control de la estructura y los derechos de participación condiciona la continuidad de sus pilotos y la planificación deportiva para el próximo campeonato.

Ricardo Juncos y Brad Hollinger
Los empresarios que constituyen el equipo de IndyCar
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El futuro de Juncos Hollinger Racing en IndyCar atraviesa un momento de incertidumbre por el enfrentamiento entre sus dos propietarios, Ricardo Juncos y Brad Hollinger. La disputa llegó al ámbito judicial y podría derivar en la separación definitiva de los empresarios antes del inicio de la temporada 2027, según informó GRANDE PRÊMIO.

El conflicto también repercute en la planificación deportiva de la escudería, que todavía no definió su alineación de pilotos. En ese escenario, Caio Collet aparece como el principal candidato de Hollinger para ocupar una de las butacas y compartir equipo con Rinus VeeKay.

El empresario británico cuenta con una estructura financiera sólida y, por el momento, no tendría inconvenientes presupuestarios para avanzar con ese proyecto. Además, consiguió establecer una alianza técnica con McLaren, que también permanece a la expectativa de una resolución del conflicto.

Sin embargo, la falta de un acuerdo definitivo impide avanzar con las negociaciones. Aunque Collet habría alcanzado cierto entendimiento con sus patrocinadores, la incertidumbre sobre la propiedad del equipo mantiene su futuro en suspenso.

La postura de Juncos es diferente. El argentino pretende conservar a VeeKay y sumar a Nolan Siegel, quien aportaría 12 millones de dólares para sostener económicamente la estructura. Ese respaldo sería determinante para garantizar la continuidad del proyecto bajo su conducción.

De acuerdo con GRANDE PRÊMIO, la relación entre ambos empresarios se deterioró durante los últimos años y pasó a ser exclusivamente profesional a lo largo de 2026. Finalmente, Hollinger habría tomado la iniciativa para avanzar con la separación.

El acuerdo entre los socios contempla una cláusula de rescisión que permite a cualquiera de los dos comprar la participación del otro por un monto previamente establecido. No obstante, Hollinger tendría mayores posibilidades económicas de concretar la operación, mientras que Juncos todavía no habría encontrado un inversor dispuesto a financiar la adquisición.

La negociación parecía encaminarse hacia la compra de la estructura por parte del británico, pero existe un punto que complica ese escenario: los charters están en manos de Juncos. Estos derechos de participación son fundamentales para competir en IndyCar, por lo que Hollinger no podría garantizar la continuidad deportiva del equipo únicamente con la adquisición de sus instalaciones y activos.

Precisamente, la propiedad de los charters constituye el eje central de la batalla judicial y uno de los principales obstáculos para alcanzar una solución. Consultado por GRANDE PRÊMIO, Juncos no respondió sobre la situación de la escudería de cara al próximo campeonato.

IndyCar tiene previsto comenzar su temporada 2027 el 7 de marzo, con el Gran Premio de St. Petersburg. Sin embargo, antes de esa fecha, Juncos Hollinger Racing deberá resolver una disputa que amenaza con cambiar por completo su estructura y sus planes deportivos.

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