Kimi Antonelli se emocionó tanto en la última vuelta que casi se despista en el GP de México de F1
El italiano no pudo contener las lágrimas cuando estaba a metros de consagrarse campeón del mundo en el trazado mexicano. La emoción fue tan grande que debió levantar el pie del acelerador para evitar un error.

La consagración de Kimi Antonelli como campeón mundial de Fórmula 1 estuvo acompañada por una escena tan emotiva como inesperada. En los últimos metros del Gran Premio de México, el piloto de Mercedes no pudo contener el llanto y llegó a perder de vista el trazado mientras manejaba su auto.
El italiano ocupaba el tercer puesto y sabía que ese resultado le alcanzaba para asegurar el título. Sin embargo, la dimensión del logro lo desbordó antes de cruzar la bandera a cuadros y tuvo que reducir la velocidad para no cometer un error que pusiera en riesgo la celebración.
"En la última vuelta levanté el pie del acelerador porque ya no podía ver la pista", contó después de la carrera. Y explicó cómo vivió esos instantes decisivos: "Me puse muy emocional. Y, como he dicho, tuve que levantar el pie, si no me habría salido de la pista. Solo intenté llevarlo hasta casa. Creo que perdí unos dos segundos ahí, porque ya estaba llorando y no podía ver nada".
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El flamante campeón también recordó las imágenes que se le cruzaron por la cabeza durante esos últimos metros. "En ese momento me pasaron por la cabeza todo tipo de recuerdos", explicó. "Desde el karting hasta este momento. Fue una última vuelta realmente especial”.
La conquista representó la culminación de un camino que comenzó mucho antes de su llegada a la Fórmula 1. Con apenas 20 años, el piloto de Mercedes alcanzó la cima de la categoría y protagonizó una definición que difícilmente olvidará.
De todas maneras, el título no dependía exclusivamente de su resultado en México. Ni su compañero George Russell ni Lewis Hamilton, representante de Ferrari, estaban en condiciones de impedir su consagración sin ganar la carrera. Incluso si alguno de ellos hubiera conseguido la victoria, Antonelli necesitaba apenas terminar noveno para asegurarse la corona.
Así, el italiano pudo celebrar un campeonato que ya tenía prácticamente en sus manos, aunque la tensión y la emoción de la última vuelta estuvieron a punto de jugarle una mala pasada. Las lágrimas casi le hacen perder el control del auto, pero no pudieron impedir que completara el recorrido hacia la gloria.





