Ferrari rechazó a Antonelli cuando era un niño y Mercedes aprovechó la oportunidad para convertirlo en campeón de la F1
La casa de Maranello no tuvo en cuenta al joven italiano y este fue acogido por el equipo alemán, con el que hoy se consagró.

La historia de Kimi Antonelli en la Fórmula 1 pudo haber sido muy diferente. Antes de convertirse en piloto de Mercedes y alcanzar el campeonato mundial, el italiano estuvo cerca de formar parte de Ferrari, la escudería más emblemática de su país. Sin embargo, cuando tenía apenas 11 años, desde Maranello decidieron no avanzar con su incorporación porque lo consideraban demasiado joven. La oportunidad fue aprovechada por Toto Wolff y Mercedes, que apostaron por su talento y lo acompañaron durante su formación hasta llevarlo a la máxima categoría.
El día que Ferrari dejó pasar a Antonelli
Todo comenzó entre 2017 y 2018, cuando Antonelli todavía se destacaba en el karting y empezaba a llamar la atención de las principales estructuras del automovilismo europeo.
Massimo Rivola, quien por entonces estaba al frente de la Ferrari Driver Academy, había identificado sus condiciones y quería incorporarlo al programa de jóvenes talentos de la escudería italiana. Kimi incluso fue convocado a Maranello, donde tuvo la posibilidad de probar el simulador que utilizaban los integrantes de la academia.
Sin embargo, no llegó a concretarse. Maurizio Arrivabene, entonces jefe de Ferrari, consideró que Antonelli todavía era demasiado pequeño para incorporarlo a la estructura.

La historia fue reconstruida tiempo después por Marco Antonelli, padre del piloto, quien explicó que todo parecía encaminado hasta que llegó la decisión de la conducción deportiva de Ferrari.
"Kimi tenía 11 años, probó también el simulador de Maranello, el mismo que utilizaban los chicos de la academia. Estaba todo listo. Pero Maurizio Arrivabene dijo que mi hijo todavía era demasiado pequeño", relató.
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La aparición de Toto Wolff y la apuesta de Mercedes
Lo que Ferrari no terminó de concretar fue aprovechado por Mercedes. Meses después de aquel episodio, Toto Wolff se comunicó con la familia Antonelli y le presentó una propuesta para incorporar al joven italiano a su programa de desarrollo.
El propio Kimi recordó aquel contacto y reconoció que había existido un acercamiento con Ferrari, aunque finalmente fue Mercedes quien le ofreció las garantías necesarias para continuar creciendo como piloto.

"Había tenido contactos con Ferrari. Era muy pequeño, tenía 10 u 11 años. Pero Mercedes realmente me quería y se arriesgó. Toto Wolff nos contactó a finales de 2017 y nos dijo que quería que formáramos parte de su programa de jóvenes pilotos. Estoy muy agradecido por esa oportunidad", explicó Antonelli.
A partir de allí comenzó una relación que terminaría siendo determinante para su carrera. Mercedes acompañó su progresión por las categorías formativas, siguió de cerca sus resultados y le abrió las puertas de la Fórmula 1 cuando consideró que estaba preparado para dar el salto.
De una decisión de Ferrari a la consagración con Mercedes
El recorrido de Antonelli fue vertiginoso. Después de destacarse en karting, consiguió títulos en Fórmula 4 y Fórmula Regional, llegó a la Fórmula 2 en 2024 y ese mismo año tuvo su primera experiencia oficial en un Fórmula 1 durante los entrenamientos libres del Gran Premio de Italia.
En 2025 recibió una de las mayores responsabilidades de la categoría: reemplazar a Lewis Hamilton en Mercedes. Con apenas 18 años, comenzó su camino como piloto titular y se convirtió en una de las grandes apuestas de la escudería alemana.
Su crecimiento continuó y, finalmente, llegó el momento más importante de su trayectoria: la consagración como campeón mundial de Fórmula 1 en el Gran Premio de México.
La historia adquiere una dimensión especial por aquel episodio de su infancia. Ferrari tuvo la posibilidad de incorporarlo cuando todavía era un niño, pero decidió esperar. Mercedes, en cambio, apostó por él y construyó un proyecto a largo plazo que terminó con el italiano en la cima del automovilismo mundial.
En Maranello quedó el recuerdo de una oportunidad que no prosperó. En Brackley, la satisfacción de haber confiado en un talento que, años después, se convirtió en campeón del mundo.





