12/05/2008 | 15:14 | PV
YA ES CASI UNA PALIZA
A causa del tenor de estas columnas, el lector desprevenido podría pensar que el título está referido al fenomenal dominio de Ferrari en la Fórmula 1, después de la victoria de Felipe Massa en el Grand Prix de Turquía que representó el cuarto triunfo consecutivo de los autos de la casa italiana en el Mundial más trascendente del automovilismo deportivo.
Pero no: bien podría referirse a ese control, pero no es el caso. Porque hay otro automovilismo de jerarquía en la cual el choque de colosos deja vencedores y vencidos. El mundo de los Sport-Prototipos quizás no sea tan glamoroso como en los '50 o los '60, cuando Porsche, Ferrari, Ford, Matra o Alfa-Romeo convocaban a lo más granado del gremio conductivo ?incluidos los mejores pilotos de F-1 del momento- para carreras de larga duración que convocaban tanto o más público que los Grands Prix de entonces.
La tradición se mantuvo a través de las 24 Horas de Le Mans y el sucedáneo de aquellos legendarios Campeonatos Mundiales de Marcas es, hoy, la Le Mans Series que en 2008 está asistiendo a su primer duelo de pesados en sus cinco años de vida.
Así como en F-1 abundan constructores de masas como Toyota, Mercedes, BMW, Honda, Renault o Fiat (a través de Ferrari), atraídas por el ejercicio de marketing a la vez que por el fértil campo de experimentación que representan las carreras de Grands Prix, a esta vieja y querida disciplina de los Sport Prototipos se han aquerenciado firmas de prestigio como Audi o Peugeot, que incursionan en un terreno novedoso para la competición, más claramente asociado con la tecnología de serie: la motorización turbodiesel. Audi ya ganó dos ediciones de las 24 Horas con esa tecnología y Peugeot entró en liza para disputarle palmo a palmo la gloria: los franceses se vanaglorian de ser los más avanzados técnicamente en el tema a nivel de la industria de serie.
Los alemanes crearon hace un par de temporadas el R10 diesel para reemplazar al imbatible R8, el auto que ganó Le Mans entre 2000 y 2005 (salvo 2003) y que se transformó en uno de los clásicos prototipos de todos los tiempos. El R10 estuvo a la altura de las circunstancias quedándose con Le Mans en 2006 y 2007, año éste último en el que los 908 HDi FAP de Peugeot hicieron su ingreso, con fortuna mixta: ganaron invictos la Le Mans Series pero fueron vapuleados en las 24 Horas.
En esta temporada parece haberse dado vuelta el panorama. Ni Audi ni Peugeot vencieron en el primer enfrentamiento directo del año (las 12 Horas de Sebring, cuyo trofeo fue a parar a la vitrina de la Porsche) pero los resultados cambiaron radicalmente cuando la Le Mans Series arrancó: los 908 ganaron, sucesivamente, los 1.000 Kilómetros de Barcelona (con Marc Gené y Nicolas Minassian al volante), los 1.000 Kilómetros de Monza (esta vez con Pedro Lamy y Stephane Sarrazin como pilotos) y este domingo que pasó se impusieron en los 1.000 Kilómetros de Spa, con un trío compuesto por Gené, Minassian y el sorprendente Jacques Villeneuve, que logró así su primera victoria desde el Grand Prix de Luxemburgo de 1997, el año que conquistó el Mundial de F-1. El canadiense bromeó incluso sobre su desacostumbramiento para encontrar el camino al escalón más alto del podio?
El marcador está 3-0 en un partido en el que se suponía existía más paridad entre los rivales. La técnica diesel de Peugeot ganó en velocidad tanto como en confiabilidad respecto a los que eran imbatibles Audi. Y la marca de Ingolstadt no ha reaccionado todavía.
Sin embargo, el ajetreo de la Le Mans Series se calma por un par de meses. Es que hemos entrado en el tenso mes previo al gran clásico sport de la temporada, las 24 Horas de Le Mans que se disputarán los próximos 14 y 15 de junio. Tan desarrollada está la tecnología actual que lo que antes era una prueba de resistencia ?un día tratando de durar, sin que se rompa nada en el auto, con el triunfo asegurado para el coche que menos se rompa- se transformó en una exigencia de velocidad pura ?ahora viajan a fondo día y noche sin aflojar ni cuidar el motor o las gomas- y por lo tanto el desafío es mayúsculo. Como franceses, ganadores de las ediciones de 1992 y 1993, Peugeot juega parte de su prestigio en esta empresa: de nada le servirá este 3-0 reciente si resulta derrotada en el circuito de La Sarthe; Audi, en cambio, tiene la oportunidad magnífica para vengarse de estas últimas derrotas.
Por ahora, en tanto, es casi una paliza (y, se vio, no estamos hablando de Ferrari). Las dos vueltas al reloj de mediados de junio decidirán si hay golpe de nocaut o si la lucha continúa.
