04/06/2008 | 15:29 | PV
TIEMPO DE REVANCHA
Por Pablo Vignone
Era 1991 cuando Max Mosley alcanzaba la presidencia de la FISA (por entonces, la división del automovilismo de la FIA) y Alain Prost calificaba de "camión" a su Ferrari de Fórmula 1. Al año siguiente, mientras el dirigente inglés se movilizaba para unificar la FISA con la FIA y venía a presenciar el Rally de la Argentina a Tucumán ?sin compañía, pero procurándosela- Prosa disfrutaba de su año sabático en F-1 mientras negociaba con Frank Williams su regreso a la categoría y, de paso, criticaba a Mosley por sus esfuerzos: al comando de la FIA había quedado su viejo aliado y compatriota Jean-Marie Balestre.
En 1993, entonces, Williams contrató a Prost y lo lanzó hacia su cuarto título mundial. No sin antes eludir una nada despreciable presión en contrario: la de Mosley, que le había escrito una larga carta sugiriéndole que desechara de la contratación del piloto galo, argumentando que sus críticas enlodaban el deporte. Ese mismo año, el ex dueño del equipo March de F-1 conseguía su objetivo, reuniendo de vuelta a la FISA con la FIA, deshaciéndose de Balestre para siempre. Al año siguiente, en 1994, Williams fue derrotado en el Mundial de Fórmula 1 por el equipo Benetton, largamente sospechado de infringir de manera reiterada el reglamento técnico.
¿A cuento de qué viene esta anécdota? Para mostrar el carácter vindicativo del abogado inglés, que mientras se afirmaba en su posición de poder era capaz de atentar contra el deportista que, por entonces, polarizaba la atención mundial. También, para que sea posible imaginarse de qué será capaz Mosley ahora que se salió con la suya.
Ya se sabe: el voto de confianza al que él mismo se sometió, lo dio ganador casi por escándalo. 103 votos a favor, 55 en contra. No es relevante el que, según sondeos publicados por la prensa mundial especializada ?teniendo en cuenta los que hablaron a favor y en contra del inglés en el comienzo de la Asamblea General Extraordinaria- esos 103 votos hayan sido emitidos en general por entidades que agrupan a, más o menos, el 25 por ciento de los asociados a automóviles clubs en el mundo. O que delegados de países en los que el adulterio está considerado un delito y la prostitución severamente penada, hayan votado a favor de Mosley...
Es obvio concluir que, si el hijo del fundador del Partido Fascista británico salió bien librado de ésta, no habrá entonces escándalo posible que pueda destronarlo. Ni poder omnímodo que pueda oponérsele con éxito en el mundo de la F-1. Si hasta aquí estábamos todos creídos que Bernie Ecclestone era el personaje más poderoso del automovilismo mundial ?y Bernie se puso en contra de Max en ésta, después de 40 años de amistad y sociedad- habrá que aceptar que estábamos equivocados.
Inclusive, Ecclestone puso en palabras su verdadero terror: "Max no solamente va a cumplir con su actual mandato, hasta octubre de 2009, sino que además se va a presentar a un nuevo periodo" en lugar de cumplir con lo que había sugerido en 2007, que éste sería su último periodo como presidente de la FIA.
En la Asamblea hablaron 21 miembros de la FIA, sin carácter vinculante. Pero también habló el abogado de Mosley, para asegurar que quedó demostrado que durante la orgía que su defendido mantuvo con cinco prostitutas y que fuera expuesta públicamente por el tabloide británico "News of the World", no hizo una apología del nazismo. ¿Hubo manipulación de la asamblea? Algunos opositores a la continuidad de Mosley parecen creer que sí.
Ya es tarde. Mosley asegura que no hablará hasta que salga el veredicto de sus demandas contra el "News of the World" en Londres y París. Poco se duda sobre el resultado. ¿Y entonces? Todo indica que será tiempo de revancha.
Toyota, Honda, Mercedes-Benz y BMW pidieron su renuncia. Ferrari no. El flamante presidente del Automóvil Club de Italia, Enrico Gelpi, afirma ahora que "Mosley está más firme que nunca". ¿Alguien lo duda?
Mientras ganaba tiempo para su defensa, Mosley afirmaba que tenía que quedarse en la FIA para evitar que Ecclestone y Asociados se quedaran con la Fórmula 1. El resultado de la Asamblea permite preveer que habrá combate, y de los duros.
Otro corolario: la salida del ADAC (el touring club alemán) y la casi segura salida de la AAA (la Asociación Automovilística Americana, con más de 50 millones de socios) significarán en la práctica la creación de un organismo paralelo. Como cuando coexistían la FIA (para el turismo y los servicios a los automovilistas) y la FISA (para el deporte).
Mosley volvió adónde había empezado.
Lo que no está claro todavía es cuántas bajas vayan a producirse mientras tanto.
