25/01/2010 | 14:59 | PV
MICHAEL SCHUMACHER
-Cuando Ross Brawn lo llamó por teléfono en noviembre, ¿sabía de qué se trataba?
-Sí. Porque, honestamente, estuvimos casi todo el año en contacto. Cuando el fue a Honda, me sugirió que había una opción, pero yo no estaba preparado. Siempre nos mantuvimos en contacto. En Abu Dhabi habló muy por encima del tema. Por eso, cuando después me llamó, sabía cuál iba a ser su pregunta.
-¿Es realista pensar que puede pelear por el título mundial?
-Tenemos todo para hacerlo. Con la experiencia de Ross, con lo que hicimos (sic) el año pasado, teniendo a Mercedes en el equipo, es el único objetivo. Aunque una cosa es tener una meta y otra poder lograrla.
-Ese deseo de ganar el título ¿es más fuerte que el que tenía en los días en que ganaba con Ferrari?
-Difícil llamarlo más fuerte. Sí es más concentrado, motivado y determinado. Ni más ni menos que eso.
-¿Hay algo que lo preocupe en este regreso?
-Todo va a estar bien. Tengo muchísimas ganas de volver a manejar un auto de Fórmula 1. Ya no tengo problemas con el cuello. Hice un montón de preparación y probé un GP2, para asegurarme de que todo está bien
-¿Será más difícil que antes de retirarse, con Vettel, Hamilton y otros pilotos como rivales?
-Creo que, comparado con el pasado en el cual había probablemente un equipo contra el que competía, ahora hay dos o tres equipos en esas condiciones. Pero siempre es uno solo el rival al que más se respeta. El año pasado fue diferente, pero ha sido probablemente la excepción.
-¿Qué opina de esos pilotos?
-Si son jóvenes o experimentados realmente no importa, porque cuando estás en el auto no mirás qué edad tienen. La pregunta sigue siendo ¿cómo puedo ser mejor que los demás?. No tengo nada que probarle a nadie acerca de mi edad. Solo probarme a mí mismo que todavía soy capaz. Pero la principal razón por la cual hago ésto es porque todavía estoy fascinado con la idea de volver a correr. Siento una gran excitación por volver a correr al más alto nivel.
-Fue difícil convencer a la familia de su regreso?
-Tuve una discusión muy profunda con mi mujer, que es muy realista, y es bueno haberla tenido. Ella rápidamente me señaló los pros y las contras y al final dejó que yo tomara la decisión. Eso me ayudó a decidir el regreso.
-¿Cuáles fueron las contras?
-Eso es un secreto...
-¿No se siente extraño no usar una remera roja esta vez?
-No puedo negar que buena parte de mi historia y de mi corazón son rojos. Realmente espero volver a verlos pronto en las pistas. Stefano (Domenicali, el director deportivo de Ferrari) me llama regularmente y hace poco me invitó a esquiar una semana. Seguimos siendo amigos y eso no dejará de ser así. Competiremos, sí, pero eso no significa que tengamos que olvidar todo lo sucedido en el pasado.
-¿Mercedes es la Selección de Alemania de Fórmula 1?
-Tendríamos que convencer a Angela Merkel de cambiar un poquito los autos...
-¿Se siente parte de la historia de Mercedes?
-En los '90 fui alguna pequeña parte ya. Ahora estamos cerrando el círculo, con nuevos autos para manejar y esperemos que con suceso. A eso apunto.
-¿Cambió en todo este tiempo? ¿Está más relajado?
-Supongo que sí. Creo que es natural, viene con la experiencia. Uno juzga las cosas desde otro ángulo.
-Va a correr con Nico Rosberg, cuyo padre Keke siempre lo criticó a usted. ¿Cómo se siente con eso?
-No me causa ningún problema
-En Brasil 2006, cuando se retiró, usted dijo que estaba arrepentido de los errores que había cometido en todos esos años. ¿Este regreso es una forma de demostrar que se puede ganar de otra forma?
-Sí, claro, seguro que 91 victorias y siete títulos mundiales solo se consiguen de una mala manera...
-Es la manera, no todo lo que ganó.
-Es la misma manera en la que me hacen esas preguntas.