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SABADO 5 DE JULIO DE 2008, 18:34 HORAS

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13/05/2008 | 15:49 | PV

1998: OTRO QUE MUERDE EL POLVO


"El taller ya estaba en Beccar. Un día estoy yendo para allá y paro en un semáforo. Al lado mío para una Chevy: el tipo la había pintado toda de violeta... Yo me hice el gil, pero me reconoció. Bajó el vidrio de la ventanilla y me habló:
-Flaco, la pinté toda prolijita... ¿y ahora qué hago?
"Me terminó puteando, claro. Yo estaba jugado... si corría con Ford, los hinchas de Chevrolet y iban a c... a trompadas, pero si me quedaba, los de Ford, que ya creían que me volvía con ellos, me iban a c... también a trompadas. Yo sabía que, de una manera u otra, me iban a matar".
Juan María Traverso acababa de ganar en 1997 su quinto campeonato de Turismo Carretera, el tercero en forma consecutiva de su segunda etapa en la categoría, logrados a bordo de la ya legendaria Chevy violeta, desde 1995 en adelante. Por eso fue sorpresa, casi una bomba hasta para sus propios hinchas, a decisión del Flaco que, pese al riesgo físico ?que en definitiva nunca fue tal- decidió concretar el pase (como ir de River a Boca...) por dos motivos clarísimos:
* El desafío renovado de hacer un auto nuevo y ganar el campeonato. "Tenía el auto listo para ganar el campeonato a mitad de año, pero no hubiera tenido sabor".
* La decisión de General Motors, que invertía dinero en el TC, de darle económicamente la espalda después de haber ganado esos tres títulos con Chevrolet.
El nuevo coche, construido por Cristian Avila nació con estrella, y también estrellado. El 31 de enero de 1998 se presentó en Mar del Plata, el 5 de febrero pisó la pista en La Plata y el domingo 8 corrió su primera carrera en Mar de Ajó... y se volvió en una bolsa cuando todo el TC creía, con la performance que el auto ya había mostrado, que Traverso iba a retener la corona...
(Este cronista todavía trabajaba para la prestigiosa revista El Gráfico cuando cubrió esa carrera: el sábado, hizo una compulsa en el ambiente. ¿cuánto tardará Traverso en hacer ganar al Ford? El más pesimista cifró el periodo en tres carreras? al día siguiente, viendo la carrera desde el camión de exteriores de Carburando, al lado de la recta principal, sentimos un estruendo fenomenal? y con el tremendo accidente se desvaneció la oportunidad periodística de la compulsa, que nunca se publicó: hubo una página con la nota de la carrera y cuatro con la secuencia fotográfica de la piña captada por Armando Rivas).
El más enconado rival de Traverso en 1998 era Guillermo Ortelli, cuyo Chevrolet estaba integralmente preparado por Alberto Canapino, que lo había ayudado a conquistar los títulos de 1995 y 1996 (e, inclusive, el campeonato de TC2000 del '95), pero que a esa altura el Flaco consideraba un enemigo irreconciliable. Canapino también preparaba los coches de Acuña, Ciantini y Urretavizcaya y el Flaco se quejaba de que "hay varios autos que corren para Ortelli, así se hace muy difícil, porque lucho contra algo muy poderoso..."
El piloto de Salto ganó aquella carrera inauguración del circuito de Mar de Ajo, pero luego le costó ponerse en carrera por el título. El equipo de Traversa tardó una semana apenas en arreglar el auto, y ya en la tercera carrera del certamen, en Balcarce, el Flaco lo ponía segundo, detrás del Ford de Miguel Etchegaray. En Olavarría, en la quinta competencia del certamen, volvía a ser escolta, esta vez del Chevrolet de José Luis Di Palma (que lograba así su primer triunfo en TC), e insistía en no bajarse del podio: era tercero en Buenos Aires (cuando ganaba Luis Miraldi), con lo cual conseguía encaramarse a la punta del torneo y, finalmente, en la séptima competencia del año, el Río Cuarto, lograba la victoria para Ford. Era su primer triunfo con la marca en 20 años: la última había sido el Gran Premio de 1978, el mismo que le había dado su segunda corona.
La cosecha de Ortelli, en cambio, no había sido tan espectacular: apenas un cuarto lugar en Olavarría y el puesto de escolta en Río Cuarto. A mitad de campeonato, Traverso sumaba con su estilo 113 puntos contra 87,50 del piloto de Salto. Entre esos puntos estaban los 25 que había ganado en Río Cuarto, adónde llegó directamente del entierro de Alfredo Yabrán: la última vuelta la dio llorando arriba del Ford. "Estaba mal pero me puse las pilas y me dije 'voy a ganar'. Me concentré y gané".
Sin embargo, tanto había exigido Traverso de su equipo, con tanto ahínco lo exprimió, que la fuente se secó en la segunda mitad del torneo. "Hasta los míos me juegan en contra ?se lamentaba- El auto es un desastre".
Ni siquiera él rendía lo acostumbrado: estuvo a punto de agarrarse a trompadas con Marcos Di Palma en la calle de boxes de Buenos Aires, fue cuarto en La Plata apelando a su estrategia de regalar puntos para no sumar kilos, quinto en Buenos Aires?
Mientras tanto, Ortelli descontaba: en esas dos carreras porteñas metía a su Chevy en el podio, segundo y tercero respectivamente. Y de Trelew, la duodécima competencia de aquel certamen de 1998, se iba como líder del campeonato, con 151,5 puntos, dos más que el Flaco. Una ventaja que se estiraba a ocho puntos en Paraná, dónde Guillermo terminaba tercero y Juan María, cuarto.
Los nervios hacían estragos: en 9 de Julio lo desclasificaron al Flaco por no llevar el coche a parque cerrado... En La Plata reaccionó, pero el tercer lugar fue insuficiente para descontar muchos puntos, porque era ahora Ortelli el que corría con la tabla de posiciones a su favor, llegaba séptimo y, una carrera antes del cierre, sumaba 188,5 puntos contra 179 del Flaco.
Los amigos del Flaco aseguraban a los periodistas amigos: "andá escribiendo la nota del Flaco campeón". La fe que se tenían era inmensa, Olavarría volvía a concentrar la atención por segunda vez en el año.
Pero el Ford violeta rompió el motor el viernes y los 60 kilos de lastre se hicieron 150? un segundo y medio más por vuelta. A Ortelli no le iba mejor: rompía el carter y el equipo rival sospechaba de un cambio ilegal de tapa de cilindros. Con ese clima enrarecido clasificaron el sábado: Ortelli fue 7º, Traverso 28º? Guillermo fue tercero en la serie inicial, el Flaco fue séptimo, la ventaja en el torneo se estiraba más.
La tensión duró bastante. Ortelli penó primero con un toque de Luis Di Palma, que lo sacó de pista, y luego se fue otra vez al pasto para esquivar un trompo de René Zanatta. Pero se mantuvo en carrera, y terminó 17º.
Al Flaco, en cambio, las 21 vueltas de la final se le hicieron imposibles? Duró apenas once vueltas: la palanca de cambios se le quedó, rota, en la mano. Estacionó el auto en su box, se bajó cerró suavemente la puerta y se fue: cuando la bandera a cuadros cayó sobre el Ford victorioso y negro de Luis Belloso, ya había abandonado el autódromo. Había sido campeón 1119 días seguidos, entre el 19 de noviembre de 1995 y ese 13 de diciembre de 1998. Más de mil días con la corona a cuestas.
Tres días después, otra vez en Beccar, recibió al cronista. "Ortelli me ganó de pedo, porque en las últimas tres carreras su auto era una zapatilla, se arrastraba..." aseguraba antes de confesar: "Este año hice las cosas como el culo".

Pablo Vignone

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